El binomio fantástico es en realidad una técnica de creación
literaria - desarrollada por Gianni Rodari en su libro Gramática de la Fantasía
- que se apoya en el eje de selección
verbal, es decir que juega sobre todo: con las palabras.
Nosotros vamos a ampliar las posibilidades de esta técnica
hasta llegar al terreno de la creación de texto dramático.
El texto dramático es un texto literario, pero es un texto
literario particular, pues está escrito y diseñado para ser representado
teatralmente.
1)
Hacemos un torbellino de palabras. Hacer un torbellino de palabras es:
todos en un grupo vamos diciendo palabras. Ejemplo: el grupo está conformado
por Miguel, Fernanda, Elisa, Jaime,
Cristian y Pilar.
Miguel dice: Pato – Fernanda dice: Avión
– Elisa dice: Carta – Jaime dice: Medias – Cristian dice: Corazones – Pilar dice: Fuego.
Ya tenemos una lista de palabras: Pato – Avión – Carta – Medias – Corazones y
Fuego.
2) Formamos un título:
Miguel dice: “El avión de las medias”, Fernanda: “La carta de fuego”, Elisa: “Un
corazón hecho con medias” – Jaime: “Que
no te toque la carta del pato” – Cristian: “Hay fuego en el avión” – Pilar: “Los corazones del pato”
3) Elegimos de entre los títulos propuestos, uno:
Ahora voy a sortear de entre ellos un
título para continuar. Si estuviésemos reunidos no lo sortearíamos, si no que
lo votaríamos. He hecho el sorteo y ha salido sorteado: “Un corazón hecho con medias”
4)
Hacemos un cuento compartido con ese título, uno comienza, el
segundo continúa el cuento, luego el tercero y… así sucesivamente:
“Un corazón hecho con medias”
Miguel: En un pueblo chiquito, muy
chiquitito.
Fernanda: Recontra terriblemente
chiquitito.
Elisa: Había un árbol tremendamente
grande.
Jaime: Qué digo grande ¡Monstruoso!
Terriblemente grandote.
Cristian: En el árbol vivían cuatro
ardillas.
Pilar: Eran ardillas de cola larga.
Miguel: Las ardillas eran tenistas.
Fernanda: Jugaban al tenis con sus
colas.
Elisa: Organizaban torneos en una
cancha que había al lado del árbol.
Jaime: En el último torneo una de las
ardillas…
Cristian: Salió campeona…
Pilar: Ganándoles a Federer, Nadal y
Djokovic.
Miguel: Eliminándolos en cuartos de
final, semifinales y final respectivamente.
Fernanda: Los tenistas se quejaban
porque las colas de las ardillas eran muy largas.
Elisa: Y llegaban muy fácil a
cualquier lugar de la cancha.
Jaime: - Y así, claro… ¡Cualquiera
gana! Dijo Nadal.
Cristian: Pero el jurado no hizo caso
de las protestas. En el reglamento no había nada que dijera algo del largo de
las raquetas.
Pilar: Y así… esa tarde, Ardillosa se
convirtió en la N° 1 del mundo.
Miguel: Como el pueblo era muy
chiquito había poca gente en la cancha del árbol.
Fernanda: Pero los que estaban
aplaudían como locos a Ardillosa.
Elisa: El intendente Juancho era el
encargado de entregar el premio del torneo.
Jaime: Juancho le dio la mano a
Ardillosa.
Cristian: La felicitó. Y…
Pilar: Le entregó el mundialmente famoso corazón hecho con
medias usadas, que era el trofeo del Torneo del Árbol.
Miguel: Ardillosa llorando de
emoción, levantó los brazos, mostró el trofeo a las tribunas.
Fernanda: Tomó el micrófono y dijo: -
Toda mi vida soñé con tener un Corazón
hecho con medias.
Como verán el cuento puede dispararse en cualquier dirección,
puede ser “muy loco”, “disparatado”,
no buscamos hacer una genialidad, si no solo darnos la oportunidad de inventar
un cuento grupal. Piensen en que, si – por ejemplo – Miguel en vez de decir:
“Las ardillas eran tenistas”, hubiese dicho: “Odiaban dos cosas: a la lluvia y
usar paraguas”; es probable que Fernanda hubiese continuado con: “Esa noche
llegó al pueblo un vendedor de paraguas”. En ese caso habrían aparecido ni la
cancha de tenis, ni las colas de ardilla usadas como raquetas, ni Nadal, ni
Federer y todo lo que vino después.
Comencemos ahora por formar grupos: de tres mínimo, de seis
máximo. Díganme como quedan conformados los grupos. Luego cada grupo complete
este proceso: 1) Torbellino de palabras – 2) Formación de títulos – 3) Elección
de un título – 4) Hacer un cuento compartido.
Gracias!!